El Correo

«Le voy a pagar la comunión a la nieta»

Maria Luisa Gil celebra los 30.000 euros que le acaban de tocar.
Maria Luisa Gil celebra los 30.000 euros que le acaban de tocar. / Fernando Gómez.
  • Los 2.750.000 euros del segundo premio que han caído en Sestao están muy repartidos, al venderse como participaciones. «A nosotras nos ha tocado también», se alegran las empleadas de la administración

La administración de lotería de Las Llanas en Sestao, un pequeño comercio mixto dedicado a la venta de lotería y papelería, era esta mañana una fiesta. No ha repartido el Gordo, pero casi: el despacho ha vendido 22 décimos en participaciones del segundo premio, a razón de 30.000 euros por cada una. En total suman 2.750.000 euros, un considerable pellizco del que también se han beneficiado la dueña y la empleada del local. «A mí me han tocado 30.000 euros», confiesa emocionada Bego Vázquez tras el mostrador.

El premio está más que repartido por todo el pueblo, ya que se vendió en forma de papeletas de 20 euros que incorporaban otros tres números más, cinco euros por cada uno. «Estamos felices, imagínate», apunta la empleada, que acaba de volver al trabajo tras una baja para toparse con la suerte de frente.

Mientras sacan el cava, enfundadas ya en las tradicionales camisetas que anuncian el premio vendido, las encargadas del despacho atienden a los afortunados que ya se van acercando al local. «¡El segundo, nos ha tocado el segundo!», anuncian con alborozo.

María Luisa Gil es una de las agraciadas, llevaba una papeleta. «Tenía el presentimiento de que iba a tocar», asegura esta vecina de Sestao, que nada más enterarse ha acudido a la administración. No sabe muy bien en qué va a invertir esos 30.000 euros que le han llegado por capricho de la fortuna. «En gastarlos», se ríe, mientras de repente se le ocurre un buen destino para parte del premio. «De momento voy a pagarle la comunión a la nieta», asegura.

A su lado, otros vecinos, más despistados, esperan que al llegar a casa puedan confirmar que también a ellos les ha sonreido la suerte. «Llevo lotería de aquí, pero no sé si será la que ha tocado», señalaba un hombre.

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