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¿Qué probabilidades tengo de que me toque el Gordo?

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El sorteo se celebrará el jueves a partir de las nueve de la mañana. / REUTERS

  • Las mismas que si llenan dos tardes seguidas San Mamés y regalan un solo balón entre los asistentes de los dos días. Muchas más que acertar el Euromillón, pero «muy pocas en todo caso», advierte el matemático Pedro Alegría

No es por desanimar. Se trata, simplemente, de poner el asunto en su contexto. Una posibilidad entre cien mil... Así que probablemente no, el jueves no le toque a usted la lotería. Un vaticinio con más probabilidades de éxito que el número de la undécima Copa del Real Madrid o el del divorcio de Angelina Jolie y Brad Pitt, dos de los boletos por los que la gente ha hecho cola en las administraciones este año. La superstición y la ilusión se alían con el azar en el sorteo más popular de año. Tiene razones para serlo (popular) porque reparte muchos premios, desde los 400.000 euros por décimo del Gordo hasta los 20 euros de los reintegros, pasando por una retahila de segundos, terceros, cuartos, quintos, centenas, aproximaciones... Eso y el recuerdo de las fotos de los agraciados de otros años descorchando champán animan a la compra e invitan a la esperanza. Y vale que es 139 veces más probable que te toque el Gordo que una Primitiva, pero aún así las posibilidades siguen siendo escasas. El cálculo lo hace Pedro Alegría, profesor de Matemáticas de la Universidad del País Vasco.

Él no lleva ni un décimo y ya ha advertido a los amigos del txoko: 'No os va a tocar'. No es pesimismo, son números objetivos. «Imaginemos que llenamos San Mamés dos veces, unas 50.000 personas por la mañana y otras tantas por la tarde, y que entre todas ellas rifan un balón firmado por los jugadores. ¿Alguien compraría una entrada pensando que puede ser el afortunado? Seguro que no, que la mayoría de la gente diría: 'Es imposible que me toque'. Pues esa es exactamente la probabilidad de que te toque el Gordo si compras un décimo, una entre cien mil. Es muy poco».

Y recurre al ejemplo del casino: «En la ruleta la probabilidad de ganar es de una entre treinta y seis. Y casi nadie apuesta a un número, van al rojo o a la línea... ¿por qué? Porque uno entre treinta y seis parece una posibilidad muy lejana. Así que uno entre cien mil, no digamos». Y por si acaso el interlocutor no se queda muy convencido, el matemático saca una baraja de cartas y nos reta a acertar qué número va a salir, una carta entre un montoncito de diez, no parece imposible. Aceptamos y hacemos diez intentos... solo acertamos uno.

«Lo que ocurre con la Lotería de Navidad es que es contagiosa y en la tele solo entrevistan al que gana. Y encima uno siempre conoce a un vecino o al amigo del amigo al que una vez le tocó. Eso genera una sensación de que es más fácil que nos toque, pero en realidad es dificilísimo». Como interminable serían las noticias ese día 22 de diciembre si entrevistaran a toda la gente a la que no le ha tocado. «Es igual que cuando ves en los informativos las imágenes de los atascos en la carretera en la operación salida de un puente y la gente dice: '¿No dicen que hay crisis?, pues no sé dónde, porque todo el mundo se va de vacaciones'. No es real porque solo ves a los que se van, pero hay muchísima más gente que no está en ese atasco camino de la playa, sino que está en su casa, que no se ha ido».

Alegría no quiere quitar la ilusión a nadie, pero advierte de que las supersticiones y eso de los números bonitos y feos es humo, no significa nada. «Imaginemos que el Gordo de este año es el 55.555. la gente diría: '¡ala, qué casualidad!'. Pero de casualidad nada, o la misma casualidad que si tocara otro cualquiera porque todos los números tienen exactamente las mismas probabilidades de salir, sean altos, bajos, se repitan varios números...».

O sea que eso de comprar un décimo acabado en 5 porque es la terminación más habitual sirve de poco.

De nada. Los números no tienen memoria, si ha acabado más veces en 5 es porque en algún número tendrá que acabar más veces, la ciencia dice que el azar se rige por leyes aleatorias. Pero dentro de muchos años probablemente el 5 dejará de tener ventaja y le reemplazará otro. El Gordo ha acabado treinta y dos veces en 5 y veintisiete en 4, tampoco hay una diferencia tan grande con el segundo.

Hay gente que compra diez décimos, cada uno acabado en una cifra, porque así se asegura 20 euros del reintegro.

Se asegura recuperar 20 euros y perder 180. Lo que ocurre es que no contamos lo que perdemos, solo lo que ganamos. Si nos hemos gastado cien euros en lotería y recuperamos cuarenta, decimos: 'He ganado 40 euros' y no: 'He perdido 60 euros'. Lo que ocurre es que la lotería es una inversión a fondo perdido, así que cuando nos toca algo pensamos que ganamos.

De todas maneras, ganar el Gordo es más 'fácil' que acertar la quiniela, la Primitiva o el Euromillón cuyas probabilidades aproximadas son de «una entre setecientas y pico mil, una entre casi catorce millones y una entre setenta y seis millones, respectivamente», ilustra Pedro Alegría, quien advierte que de entre todos estos juegos «la quiniela es el que menos azar tiene y en el que se pueden hacer cálculos probabilísticos para aumentar las posibilidades de ganar», ilustra el profesor, que además de dar clases en la Universidad es uno de los responsables del 'Taller de matemáticas de entrenamiento para la olimpiada', que se imparte los miércoles por la tarde en las Aulas de la Experiencia que la UPV/EHU tiene en el Casco Viejo de Bilbao (la olimpiada matemática se celebrará el 13 de enero en Leioa).

Con la quiniela todavía se puede dirigir un poco la suerte, pero con la Lotería de Navidad es puro azar. E ilusión, así que probamos a hacer nuestro propio vaticinio. Cogemos unas cartas y hacemos cinco montones, uno por cada cifra de las que entran en el bombo, que recoge bolas desde el 00000 hasta el 99.999. Sacamos una a una, primero las unidades, luego las decenas, las centenas, unidades de mil y decenas de mil... Y se forma un número, el 32.706, que por cierto solo se vende en una administración de Úbeda (Jaén). Visto así parece bonito, con más probabilidades que otros. Pero tiene exactamente las mismas. «Coge cien mil lentejas y pinta una de blanco. Prueba a sacar una a ver si aciertas...». Visto así ya no parece tan fácil.

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