El Correo
Nazaret Blanco, a la izquierda.
Nazaret Blanco, a la izquierda. / Efe

El momento de las manos inocentes

  • Desde octubre, 20 niños del colegio de San Ildefonso, algunos 'repetidores', se preparan para el sorteo de Navidad

El momento está cerca, los 20 niños del colegio de San Ildefonso elegidos para cantar los números y los premios del sorteo extraordinario de Navidad cuentan las horas. Han sido cerca de tres meses de ensayos a la salida de clase, de nervios que no se irán hasta que termine el último alambre de la última tabla, de ilusión por repartir la felicidad entre los millones de españoles que juegan un número, y de compañerismo, dado que los veteranos siempre echan una mano a los nuevos y este año hay una niña, Noura, que se estrena con tan solo 9 años.

Cuando termina el verano, como es tradición, en el colegio de San Ildefonso toca elegir al equipo lotero estrella, el que dará la suerte el próximo día 22. Cantera hay. Lo más complicado es afinar el tono y de eso se encargan Esperato Fernández, director del internado, donde viven sesenta niños y niñas, y de manera especial, Pedro Vázquez, subdirector del centro, entre otros educadores. “Lo más difícil es que los niños tengan las voces preparadas en el momento”, explica Vázquez, que asegura que todo está listo ya para el sorteo.

Pero es que además de la voz, los profesores también enseñan a los pequeños a comportarse, a moverse por el escenario del Teatro Real, muchísimo más grande que el habitual del salón de loterías. Tienen que mostrar a los pequeños que deben inhibirse de los gritos, aplausos y reacciones del público que llenarán el recinto, explican los profesores.

Y de esta manera se ha seleccionado a los 20 niños de sorteo de Navidad 2016. Son once chicos y nueve chicas de entre 14 y nueve años, de los cuales más de la mitad son ‘repetidores’ en el sorteo. Hay algunos que ya son duchos en repartir millones tanto con los bombos tradicionales como con las bolitas de este sorteo extraordinario.

El esfuerzo es ímprobo. Cada uno de los pequeños tiene que cantar doscientas bolitas para rellenar diez alambres por tabla. En todo caso, tras estos meses de prueba, ya tienen adjudicada su misión que será muy distinta a la rutina que practicaban todas las tardes tras las clases, donde tomaban una bola de una bolsa de tela y leían el número. Ahora tendrán que recogerla de una copa de cristal y cantar la fortuna para hacer millonario a alguien. Según Pedro Vázquez, los nervios están con los niños hasta que cantan los dos primeros números. “Luego se tranquilizan”, asevera. La suerte ya está echada y solo queda escuchar el soniquete ya tradicional que inunda España la mañana del 22 de diciembre, el que dicen que es el ‘primer villancico’ de la Navidad

Una de las ‘repetidoras’ es Nazaret Blanco, de 10 años, que en el pasado sorteo de Navidad cantó el segundo premio. A ella le hace mucha ilusión cantar el número agraciado, “porque hay gente que pone todas sus esperanzas en el boleto de lotería de Navidad. Es algo muy importante. Al fin y al acabo te sientes bien por haber repartido dinero y felicidad a la gente”. Nazaret es una de las veteranas que ayuda a sus compañeros, como es el caso de Nerea, de 9 años, a quien le dice que “no se ponga nerviosa y trate de hacerlo lo mejor posible”.

Sin exclusiva

Aunque son los niños de San Ildefonso los que cantan el sorteo de Navidad, ya no tienen la exclusiva de ser la mano inocente, una prerrogativa que duró desde el siglo XVIII hasta 2004. Pocos saben que en febrero de ese año, hace casi 13, el Consejo de Ministros aprobó un real decreto que permite participar en los sorteos a personas pertenecientes a otras instituciones benéficas.

El 9 de marzo de 1771 fue el primer sorteo en el que participaron los niños de San Ildefonso. Diego López fue el primer alumno del Colegio de San Ildefonso que cantó la lotería, convirtiéndose así en uno de los protagonistas de esta tradicional costumbre española. Le siguieron nombres como José Manzano, Santiago Rubio o Cándido Pérez Medel, entre otros muchos.

Pero además de sacar los números de la lotería, en esos primeros años los escolares de San Ildefonso también cantaban los números del llamado sorteo 'de millones', las ‘cédulas de las prebendas’, los diputados de ‘rentas y bola’ y cuantas designaciones se dejaban a la suerte de una rifa o al azar de una papeleta.

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